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Clubes-empresa en Sudamérica: diferentes modelos para una nueva realidad del fútbol

SAF, sociedades anónimas, inversión privada y grupos internacionales transforman la forma en que los clubes sudamericanos organizan su gestión y atraen capital

La transformación del fútbol sudamericano en los últimos años no pasa solamente por el mercado de fichajes o por el crecimiento de los ingresos comerciales. La propia estructura de los clubes también está cambiando, con la adopción de diferentes modelos empresariales que permiten la entrada de inversores, la profesionalización de la gestión y, en algunos casos, la integración a grandes grupos internacionales.

Aunque el término “club-empresa” se utiliza de manera amplia, no existe un único modelo en Sudamérica. Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Colombia y Ecuador presentan estructuras diferentes, que van desde sociedades creadas a partir de clubes tradicionales hasta instituciones que ya nacieron con una organización empresarial.

Brasil y la expansión de las SAF

En Brasil, la principal transformación se produjo con la creación de la Sociedade Anônima do Futebol (SAF), establecida por la Ley 14.193 de 2021.

El modelo permite separar la operación del fútbol de la estructura asociativa tradicional, posibilitando que el área deportiva sea administrada por una empresa específica. La estructura también creó mecanismos propios para el tratamiento de las deudas y estableció un régimen tributario específico para las SAF.

En la práctica, el modelo abrió espacio para la entrada de inversores externos en el fútbol brasileño. Clubes como Botafogo, Cruzeiro, Atlético-MG y Bahia atravesaron procesos de transformación o transferencia del control de sus operaciones futbolísticas a estructuras empresariales.

La entrada de capital puede producirse de diferentes maneras, dependiendo del acuerdo establecido entre el club asociativo y el inversor. En algunos casos, el inversor asume el control accionario de la SAF y pasa a ser responsable de la gestión y de las inversiones en el fútbol.

Argentina: inversión sin transformación en SAD

Argentina presenta un escenario diferente. La creación de una Sociedad Anónima Deportiva (SAD), modelo comparable a la SAF brasileña, permanece en el centro del debate sobre la estructura jurídica de los clubes, pero los mecanismos de inversión adoptados por algunas instituciones no implican necesariamente una transformación del club en una empresa.

Uno de los ejemplos recientes es River Plate, que creó el Club River Plate Financial Trust, una estructura que permite al club acceder a inversores a través del mercado de capitales argentino. La iniciativa fue presentada como una alternativa para captar recursos destinados a proyectos de infraestructura, incluyendo la continuidad de las obras en el Monumental de Núñez y las inversiones relacionadas con las categorías juveniles.

Estudiantes también se acercó a una operación de inversión privada con el empresario estadounidense Foster Gillett. La propuesta, estimada en unos US$ 120 millones, contemplaba una inyección de capital sin necesariamente transferir el control del club.

Ambos casos muestran una diferencia importante respecto al modelo brasileño: es posible desarrollar nuevas formas de financiación y participación de capital privado sin que ello represente automáticamente la transformación de la institución en una SAD.

El debate sobre las SAD

La discusión sobre la posibilidad de que los clubes argentinos adopten estructuras empresariales ganó fuerza durante el gobierno de Javier Milei. Entre las medidas anunciadas a finales de 2023 se encontraba una propuesta de modificación de la legislación societaria para permitir que los clubes de fútbol pudieran constituirse como sociedades anónimas.

La propuesta, sin embargo, encontró resistencia dentro del propio fútbol argentino. La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se posicionó en contra de la posibilidad de obligar o permitir la transformación de los clubes en sociedades anónimas, defendiendo la continuidad del modelo asociativo.

De esta manera, Argentina presenta un escenario particular: mientras el debate sobre la entrada de capital privado y nuevos mecanismos de financiación avanza, la transformación de los clubes en SAD continúa siendo una cuestión diferente y controvertida.

SAD: un modelo presente en otros mercados sudamericanos

Incluso antes de la popularización de las SAF brasileñas, otros países de Sudamérica ya utilizaban estructuras empresariales para administrar clubes de fútbol.

En Uruguay, Chile y Colombia, las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) representan una de las formas utilizadas para organizar la actividad deportiva dentro de una estructura empresarial.

El funcionamiento puede variar según la legislación de cada país y la estructura adoptada por cada club. En determinados casos, la asociación civil mantiene participación o mecanismos de protección relacionados con la identidad, los símbolos y la historia de la institución, mientras que la sociedad empresarial asume la gestión de la actividad deportiva.

En Uruguay, clubes como Deportivo Maldonado, Plaza Colonia y Montevideo City Torque están asociados a este modelo de organización. En Chile, las estructuras empresariales también forman parte de la realidad de clubes tradicionales como Universidad Católica y Colo-Colo.

Clubes que nacieron con una lógica empresarial

También existe una diferencia importante entre transformar un club tradicional en una empresa y crear una institución deportiva que ya nace dentro de una estructura empresarial.

Independiente del Valle, de Ecuador, se convirtió en uno de los ejemplos más conocidos de este segundo camino. El club desarrolló una estructura fuertemente vinculada a la formación de jugadores, al desarrollo de talentos y a la gestión profesional del fútbol.

En este modelo, la lógica empresarial no surge necesariamente de la transformación de una asociación histórica, sino de la propia concepción y organización de la institución.

Esta característica también ayuda a explicar por qué diferentes modelos de gestión pueden coexistir en el fútbol sudamericano. Mientras algunos clubes necesitan adaptar estructuras centenarias a una nueva realidad financiera, otros fueron concebidos desde el principio con una lógica más cercana a la gestión empresarial.

Cuando el club pasa a formar parte de una red internacional

Otra transformación importante es el crecimiento de los grupos multiclubes. En este caso, la discusión deja de estar limitada a la relación entre un club y un inversor y pasa a involucrar una estructura internacional.

Grupos como City Football Group y Eagle Football comenzaron a construir redes con clubes en diferentes países y continentes. El objetivo es integrar las instituciones dentro de un mismo ecosistema, permitiendo el intercambio de jugadores, conocimientos, metodologías, estructuras de scouting y oportunidades comerciales.

En Sudamérica, Bahia, vinculado al City Football Group; Botafogo, asociado a Eagle Football; y Montevideo City Torque, integrante de la estructura del City Football Group, son ejemplos de este proceso.

Para los clubes sudamericanos, formar parte de una red internacional puede representar un cambio significativo en la forma de desarrollar jugadores y acceder a diferentes mercados. El club deja de actuar de manera aislada y pasa a formar parte de una estructura que conecta distintos mercados del fútbol.

¿Cómo puede un club convertirse en una empresa?

No existe una única manera de llevar adelante esta transformación.

Una de las posibilidades es la venta del control accionario. En este formato, un inversor —que puede ser una persona física, un fondo o una sociedad holding— adquiere la mayoría de las acciones de la empresa responsable del fútbol. El capital invertido puede destinarse a infraestructura, contratación de jugadores, desarrollo de las categorías juveniles o reorganización financiera.

Otra posibilidad está relacionada con la negociación de pasivos. En determinadas estructuras, los acreedores pueden convertir sus créditos en una participación en la empresa, transformando parte de las deudas existentes en participación societaria.

También existen los llamados clubes-empresa natos, instituciones que ya fueron fundadas dentro de una estructura empresarial y que, por lo tanto, no necesitan atravesar el proceso de transformación de una asociación tradicional.

Un mercado con diferentes caminos

La expansión de los modelos empresariales demuestra que el fútbol sudamericano no está siguiendo una única fórmula.

La SAF brasileña posee características propias y responde a una legislación específica. Argentina, por su parte, presenta mecanismos de financiación privada que no necesariamente implican la transformación de los clubes en sociedades anónimas. Las SAD adoptadas en otros mercados cuentan con sus propias reglas, mientras que clubes como Independiente del Valle demuestran que también es posible construir una institución con una lógica empresarial desde su origen.

Al mismo tiempo, la llegada de grupos multiclubes añade una nueva dimensión al mercado: la internacionalización de la gestión. En este escenario, un club puede dejar de ser solamente una institución deportiva nacional para convertirse en parte de una estrategia que involucra diferentes países, mercados y categorías de jugadores.

Más que un cambio jurídico, los clubes-empresa representan una transformación en la manera en que el fútbol es administrado, financiado y conectado con el mercado internacional. Para Sudamérica, una región históricamente reconocida por la formación de jugadores, estas estructuras también pueden modificar la relación entre desarrollo de talentos, inversión y acceso al fútbol global.