Los altos costos y las barreras comerciales dificultan la llegada de marcas internacionales al fútbol brasileño
El fútbol brasileño reúne algunas de las mayores aficiones del mundo, mueve cifras millonarias y ofrece una amplia exposición comercial. Sin embargo, clubes de otros países de América Latina consiguen atraer marcas de sectores que todavía tienen una presencia limitada en las camisetas de los equipos de la Serie A del Campeonato Brasileño.
El estudio Por que, “ainda”, não aqui?, del IBOPE Repucom, analiza los patrocinios de los principales clubes latinoamericanos en 2026 e identifica una diferencia entre el potencial de consumo del mercado brasileño y la distribución de las inversiones comerciales. Mientras empresas de los sectores automotor, telecomunicaciones, aviación y bebidas patrocinan equipos en distintos países de la región, estas categorías tienen una participación limitada en los uniformes de los clubes brasileños.
Esta diferencia no significa necesariamente que las multinacionales carezcan de interés en Brasil. El escenario está relacionado con los costos de patrocinio, las estrategias comerciales, el alcance internacional de las competiciones y la capacidad de los clubes para demostrar resultados concretos a sus socios.
El costo de entrar en el fútbol brasileño
Uno de los principales obstáculos es el precio de los espacios publicitarios. La dimensión de las aficiones y la visibilidad de los principales clubes brasileños contribuyen a elevar las tarifas, que pueden superar los presupuestos destinados al fútbol por empresas que patrocinan equipos tradicionales de otros mercados latinoamericanos.
Otro factor es la concentración de contratos en las casas de apuestas. La presencia significativa de estas empresas ha intensificado la competencia por los espacios de los uniformes e influido en los valores comerciales. Como consecuencia, las marcas de otros sectores pueden encontrar dificultades para competir por propiedades consideradas estratégicas.
El problema, por tanto, no consiste únicamente en convencer a una empresa para que invierta en fútbol, sino en ofrecer una relación entre precio, exposición y retorno que tenga sentido dentro de su estrategia de marketing.
Marcas presentes en el fútbol latinoamericano, pero ausentes de las camisetas de la Serie A brasileña
El estudio del IBOPE Repucom destaca empresas que patrocinan clubes en diferentes mercados de América Latina y que, según el recorte presentado, no aparecen actualmente en los uniformes de los equipos de la Serie A brasileña.
Automotor
Suzuki, Chery, JAC, MG, Howo y Mazda aparecen en el mercado mexicano. En otros países de la región también se mencionan Hyundai, Kia, Jetour, GWM, DFSK y Fiat.
La presencia de estas empresas muestra cómo el fútbol puede funcionar como una plataforma para aumentar el reconocimiento de marca en mercados donde los fabricantes buscan ampliar su participación. En Brasil, el sector ofrece oportunidades relacionadas con la movilidad, la electrificación y la expansión de los vehículos híbridos y eléctricos.
Finanzas y seguros
BBVA, presente en México y Uruguay; Banco Pichincha, en Ecuador; Bank of Palestine, citado en el mercado chileno; y la aseguradora de viajes TW representan este segmento.
Los bancos, las aseguradoras y las empresas de servicios financieros pueden utilizar el fútbol para acercarse a los consumidores, fortalecer su reputación y desarrollar campañas vinculadas con la experiencia de los aficionados.
Construcción y acabados
Sodimac, en Chile, y Holcim, en Argentina, son ejemplos de empresas del sector con presencia en el patrocinio deportivo regional.
Estas asociaciones demuestran que el potencial comercial del fútbol no se limita a productos directamente relacionados con el entretenimiento. Las marcas vinculadas con la construcción pueden desarrollar iniciativas de fidelización, proyectos comunitarios y acciones de responsabilidad social.
Alimentación
KFC, en Ecuador, y Bimbo, en México, figuran entre las empresas mencionadas por el estudio.
El sector alimentario ofrece posibilidades de activación que van más allá de la exposición en las camisetas, como campañas promocionales, productos temáticos, experiencias en los días de partido y acciones integradas con los canales digitales de los clubes.
Bebidas sin alcohol
Gatorade, Powerade, Coca-Cola, Pepsi y Postobón se encuentran entre las marcas que patrocinan clubes en distintos países de la región.
La relación entre bebidas y deporte permite asociar productos con el rendimiento, la hidratación, el entretenimiento y los momentos de convivencia entre aficionados. En Brasil, la competencia por los espacios comerciales y la necesidad de diferenciar las propiedades ofrecidas pueden influir en la llegada de nuevos socios.
Telecomunicaciones
Telcel, Claro, Movistar, Antel, Tigo y DirecTV mantienen presencia en el patrocinio deportivo latinoamericano.
El sector puede aprovechar el fútbol para promocionar servicios de conectividad, televisión y entretenimiento digital. La producción de contenidos exclusivos, la ampliación del alcance de las transmisiones y el desarrollo de experiencias para los aficionados también convierten a los clubes en potenciales socios comerciales.
Bebidas alcohólicas
Corona y Tecate, en México; Águila, en Colombia; Pilsener, en Ecuador; Paceña, en Bolivia; y Pilsen, en Paraguay, representan la presencia de esta categoría en distintos mercados.
Estas asociaciones pueden estar relacionadas con la identidad regional, el consumo en espacios de convivencia y la vinculación de las marcas con la cultura deportiva. Su aplicación en Brasil, sin embargo, depende de las estrategias comerciales de cada empresa y del cumplimiento de las normas legales y publicitarias correspondientes.
Fitness
Smart Fit patrocina equipos en México, Colombia y Chile, mientras que el estudio señala una presencia limitada de esta categoría en las camisetas de la Serie A brasileña.
Los gimnasios y las empresas de bienestar pueden encontrar oportunidades en campañas de actividad física, programas de beneficios para aficionados e iniciativas que conecten la rutina de los clubes con la práctica deportiva de la población.
Aviación
Aerolíneas Estelar y Rutaca, en Venezuela; Viva, en México; Sky y JetSMART, en Perú; y Ecojet, en Bolivia, ilustran la presencia de compañías aéreas en el patrocinio deportivo regional.
En Brasil, la dimensión territorial y los desplazamientos de los aficionados entre ciudades ofrecen posibilidades de asociación entre fútbol, viajes y turismo. Para las aerolíneas, el desafío consiste en identificar clubes y competiciones capaces de generar un retorno comercial acorde con la inversión.
¿Por qué Brasil todavía encuentra dificultades?
La comparación regional revela que el tamaño del mercado, por sí solo, no determina la elección de un patrocinador. La exposición internacional de las competiciones, la organización de las áreas comerciales y la facilidad de negociación también influyen en las decisiones de las empresas.
El fútbol brasileño tiene un gran alcance nacional, pero necesita mejorar su capacidad para transformar esa audiencia en oportunidades comerciales medibles. Para una multinacional, no basta con conocer la cantidad de aficionados de un club: también es necesario comprender quiénes son, cómo interactúan con la marca y qué resultados pueden alcanzarse durante el contrato.
También existe una cuestión estratégica. Algunas empresas prefieren invertir en transmisiones, competiciones, publicidad digital o derechos de nombre de estadios, en lugar de concentrar sus recursos directamente en las camisetas. Por tanto, la ausencia de una marca en el uniforme no significa necesariamente que no invierta en el fútbol brasileño.
La concentración de ingresos en determinadas categorías puede reforzar este escenario. Cuando los clubes priorizan los contratos de mayor valor inmediato, disminuyen las oportunidades para desarrollar una cartera diversificada de socios, con empresas de distintos sectores y objetivos comerciales.
¿Cómo pueden los clubes atraer nuevas marcas?
Una alternativa consiste en sustituir la lógica centrada exclusivamente en la venta de espacios publicitarios por proyectos comerciales personalizados. En lugar de ofrecer únicamente la exposición del logotipo, los clubes pueden presentar paquetes que combinen presencia en la camiseta, producción de contenidos, acciones con jugadores, experiencias en el estadio, campañas digitales y estrategias de fidelización.
La estructuración de estas propuestas exige equipos comerciales especializados, planificación a largo plazo e indicadores capaces de demostrar resultados. El alcance, la interacción, la generación de oportunidades, las conversiones y la asociación de marca son ejemplos de métricas que pueden ayudar a justificar la inversión, según los objetivos de cada patrocinador.
Otra posibilidad es diversificar los formatos y los valores de las asociaciones. Los contratos con distintos niveles de inversión permiten llegar a empresas que no cuentan con presupuesto para ocupar los espacios más cotizados del uniforme, pero que pueden generar ingresos relevantes mediante proyectos específicos.
La expansión internacional también puede formar parte de esta estrategia. Los contenidos en otros idiomas, las campañas dirigidas a mercados extranjeros y las asociaciones comerciales fuera de Brasil pueden aumentar el interés de empresas que buscan exposición regional o global.
Por último, los clubes necesitan desarrollar una visión integrada de sus propiedades comerciales. Las camisetas, las categorías juveniles, el fútbol femenino, los canales digitales, los estadios y los programas de fidelización pueden formar parte de propuestas diferenciadas, siempre que respeten los contratos vigentes y ofrezcan beneficios claros a cada socio.
Una oportunidad para diversificar los ingresos
La llegada de fabricantes vinculados con los vehículos eléctricos e híbridos, señalada por el estudio como una muestra de cambio, indica que el mercado brasileño no está necesariamente cerrado a nuevas categorías de patrocinadores.
Las telecomunicaciones, la aviación, las bebidas sin alcohol, la alimentación, los servicios financieros y el fitness son algunos de los sectores que pueden encontrar oportunidades en el fútbol nacional. Sin embargo, la llegada de estas marcas dependerá de la combinación de condiciones comerciales competitivas, objetivos de marketing bien definidos y capacidad de ejecución por parte de los clubes.
El desafío del fútbol brasileño no consiste únicamente en atraer empresas que ya invierten en otros países latinoamericanos. Se trata de construir un modelo de patrocinio que ofrezca seguridad, transparencia y un retorno medible, sin depender exclusivamente de unos pocos sectores económicos.
En un mercado con una audiencia masiva y una fuerte identificación popular, la diversificación puede beneficiar a ambas partes: los clubes amplían sus fuentes de ingresos, mientras que las marcas encuentran nuevas formas de acercarse a los consumidores. Para transformar ese potencial en contratos, sin embargo, será necesario demostrar que patrocinar al fútbol brasileño significa mucho más que comprar espacio en una camiseta.