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Boavista gana tiempo para avanzar en su recuperación: Queco Huerta explica el plan de reformulación

El juez aceptó un aplazamiento de 30 días para profundizar las negociaciones con los acreedores, mientras el club busca sentar las bases de un proyecto sostenible a largo plazo.

El Boavista Futebol Clube consiguió un nuevo margen de 30 días para avanzar en las negociaciones vinculadas a su proceso de recuperación. El aplazamiento, aceptado por el juez a petición de los acreedores, abre una oportunidad para profundizar el diálogo entre las partes y buscar una solución que permita garantizar la viabilidad futura de una de las instituciones históricas del fútbol portugués.

La decisión llegó después de una reunión de trabajo celebrada el 20 de octubre en el Estádio do Bessa, con autorización de la administradora de la insolvencia y la participación de los principales acreedores hipotecarios, representantes del club y sus respectivos asesores jurídicos. La iniciativa contó además con dictámenes favorables de los principales acreedores, la Comisión de Trabajadores, Ágora y Águas do Porto.

En este escenario, la recuperación del Boavista va mucho más allá de una cuestión deportiva. La institución necesita encontrar una salida a sus dificultades económicas y jurídicas, reorganizar sus compromisos financieros y construir una estructura que le permita dejar atrás la incertidumbre.

Para Queco, vinculado al proyecto de reformulación del club, el desafío exige una transformación profunda de la institución, con una visión que combine la estabilidad financiera, el crecimiento institucional y la recuperación de su identidad.

Una reformulación que va más allá del fútbol

Desde el comienzo del proceso, la dimensión del desafío estaba clara. Boavista, campeón de Portugal en 2001, llegó a una situación financiera crítica que puso en riesgo su viabilidad y obligó a priorizar medidas para reorganizar la institución.

Desde el primer día que asumimos este desafío, sabíamos que el proceso de recuperación del Boavista Futebol Clube iba a exigir una de las reestructuraciones más complejas y minuciosas del fútbol europeo reciente, explica Queco.

El dirigente señala que el trabajo inicial se concentró en buscar soluciones urgentes, reorganizar los compromisos de la masa concursal y estabilizar las operaciones cotidianas en el Estádio do Bessa.

La prioridad ha sido recuperar el orden, la transparencia y el rigor profesional en los distintos departamentos del club. Para Queco, uno de los aspectos más importantes de esta primera etapa ha sido la capacidad de resistencia de la institución y el compromiso de las personas que continúan trabajando por su futuro.

La reformulación no ha sido solo deportiva; ha sido principalmente institucional, económica y jurídica, sostiene.

El objetivo es superar una dinámica marcada por la urgencia permanente y establecer las condiciones necesarias para que Boavista pueda planificar su futuro con mayor estabilidad.

Los 30 días, una oportunidad para alcanzar acuerdos

El aplazamiento aceptado por el juez representa un nuevo margen para avanzar en las conversaciones con los acreedores y consolidar los entendimientos alcanzados hasta el momento.

La dirección del club considera que este período debe aprovecharse de manera constructiva, con responsabilidad y disposición para negociar. La intención es encontrar una solución que contemple los intereses de las partes involucradas y permita crear condiciones para la recuperación y sostenibilidad de la institución.

El comunicado oficial también destaca la importancia de la colaboración entre los acreedores, las entidades institucionales y los demás participantes del proceso.

Sin embargo, el plazo adicional no significa que la situación financiera esté resuelta. El desafío consiste en transformar la disposición al diálogo en acuerdos concretos que permitan avanzar hacia una solución viable para el Boavista.

En ese sentido, los próximos pasos serán determinantes para definir las condiciones sobre las que el club podrá reorganizar sus obligaciones y proyectar su actividad futura.

Tres pilares para construir el futuro

Más allá de las negociaciones inmediatas, Queco sostiene que la recuperación debe apoyarse en una planificación a largo plazo. Su propuesta se estructura en tres ejes: viabilidad financiera, crecimiento institucional y fortalecimiento de la identidad del Boavista.

El primero consiste en sanear las cuentas y avanzar hacia un modelo económicamente independiente, con presupuestos rigurosos y capacidad para establecer alianzas estratégicas. La intención es evitar soluciones temporales que no resuelvan los problemas estructurales de la institución.

El segundo eje apunta a ampliar la proyección internacional del club. A través de iniciativas como la campaña (Boavista, Sempre), el proyecto busca fortalecer la marca de la institución fuera de Portugal y poner en valor una historia que incluye el título nacional de 2001, cuando se convirtió en el último campeón portugués fuera del grupo de los tres grandes tradicionales: Benfica, Porto y Sporting.

El tercer pilar está relacionado con la formación de futbolistas y el desarrollo de las categorías inferiores. Para Queco, la academia debe ocupar un lugar central en el futuro deportivo y patrimonial del club.

Con más de 400 jóvenes distribuidos en 14 categorías inferiores, el objetivo es convertir las fuerzas básicas del club en un motor de talento para el primer equipo y en el principal activo de resguardo patrimonial de nuestra entidad, explica.

La apuesta por la formación busca generar oportunidades deportivas para los jóvenes y, al mismo tiempo, fortalecer los recursos propios de la institución. Para que ese modelo funcione, será necesario mantener una estructura de trabajo sólida y garantizar la continuidad del proyecto a lo largo de los próximos años.

Recuperar el lugar de Boavista en el fútbol portugués

La reformulación también plantea una nueva etapa en la relación entre la institución y su futuro modelo de gestión. Queco señala que la meta es consolidar un crecimiento sostenible después de la etapa vinculada a la gestión de la SAD de Gérard López, con un proyecto impulsado desde la dirección del club elegida por los socios.

La intención es construir una institución capaz de recuperar protagonismo sin comprometer nuevamente su estabilidad económica. Esto requiere coordinar las decisiones financieras, la planificación deportiva, el desarrollo de juveniles y la proyección internacional bajo una misma estrategia.

Queremos que el Boavista FC recupere el sitio que por historia, afición y todo lo que representa le corresponde en el fútbol profesional, pero haciéndolo de una manera sólida que garantice la estabilidad y el futuro de la institución, afirma Queco.

El camino todavía depende de las negociaciones en curso y de la capacidad de las partes para alcanzar acuerdos que permitan avanzar en la recuperación. Los 30 días adicionales ofrecen una oportunidad, pero no representan por sí solos una solución definitiva.

Para Boavista, el desafío es transformar ese margen en avances concretos y sentar las bases de un modelo que permita sostener la institución a largo plazo. La recuperación no se medirá únicamente por la resolución de sus dificultades actuales, sino también por su capacidad para construir un futuro en el que la historia del club esté acompañada por una estructura financiera, deportiva e institucional más sólida.