La historia del fútbol internacional no comenzó en 1930. Al menos, no para Pierre Arrighi
A cuatro años del centenario del Mundial de 1930, el investigador Pierre Arrighi cuestiona la narrativa tradicional sobre el nacimiento del fútbol mundial y plantea una revisión de la historia de la FIFA a partir de documentos de archivo.
Para el investigador franco-uruguayo, la creación de la Copa del Mundo debe entenderse como parte de un proceso mucho más amplio, relacionado con los Juegos Olímpicos, la expansión internacional del fútbol y las disputas institucionales que marcaron las primeras décadas del siglo XX.
Su investigación, desarrollada durante más de quince años a partir de archivos de federaciones, documentos oficiales y publicaciones de la época, cuestiona algunos de los elementos que terminaron formando parte de la narrativa tradicional sobre el nacimiento del Mundial y de la propia FIFA.
“La historia mundial del fútbol nace en los Juegos Olímpicos. El fútbol internacional nace en los Juegos Olímpicos”, sostiene Arrighi.
Desde esa perspectiva, el investigador identifica tres momentos fundamentales en la evolución del campeonato mundial.
El primero sería París 1924, cuando Uruguay conquistó el torneo olímpico de fútbol. El segundo, Montevideo 1930, con la primera Copa del Mundo organizada por la FIFA. Y el tercero, según su interpretación, llegaría después de la Segunda Guerra Mundial, cuando las asociaciones europeas comenzaron a aceptar de manera más amplia la internacionalización del fútbol y participaron nuevamente de la competición mundial.
“Hay tres nacimientos del campeonato mundial. El primero, en 1924, dentro del marco olímpico; el segundo, en 1930, en Montevideo; y el tercero después de la Segunda Guerra Mundial”, explica.
El archivo como punto de partida
La investigación de Arrighi comenzó a tomar una dirección diferente hace aproximadamente quince años, cuando empezó a estudiar los archivos de la Federación Francesa de Fútbol.
A partir de esos documentos publicó 1924: Primera Copa del Mundo de Fútbol de la FIFA y posteriormente Fútbol mundial: los archivos de 1924, obras en las que reúne y analiza documentos relacionados con los primeros años del fútbol internacional.
La tesis central es que el torneo olímpico de París 1924 puede ser interpretado como el primer gran campeonato mundial de fútbol.
No se trata solamente de una discusión sobre nombres o fechas. Para Arrighi, la forma en que se interpreta 1924 modifica la propia comprensión del proceso que llevó a la creación de la Copa del Mundo.
“La investigación consiste en volver a los documentos y abrir nuevamente el tema de los orígenes de los campeonatos mundiales y de la FIFA”, explica.
Su interpretación, sin embargo, no coincide con la narrativa más extendida sobre la historia del Mundial. La FIFA reconoce oficialmente a Uruguay como campeón del primer Mundial, disputado en Montevideo en 1930, mientras que los torneos olímpicos anteriores ocupan un lugar diferente dentro de la cronología oficial de la competición.
Precisamente por eso, Arrighi considera que los documentos de la época deben ocupar un papel central en la discusión.
Jules Rimet y la construcción de una historia oficial
La figura de Jules Rimet ocupa otro espacio importante dentro de la investigación.
Presidente de la FIFA entre 1921 y 1954, Rimet fue una de las principales figuras en el proceso que llevó a la creación de la Copa del Mundo. Después de dejar la presidencia, publicó una obra sobre la historia de la organización que, según Arrighi, tuvo una influencia decisiva en la construcción de la narrativa que posteriormente se consolidó.
El investigador dedicó un libro entero a revisar esa versión: 36 mentiras de Jules Rimet.
“Jules Rimet escribió, al retirarse, un libro que es una verdadera impostura y que constituye la base global de la historia oficial de la FIFA”, afirma Arrighi.
Su crítica no se limita a cuestionar una declaración concreta. Su objetivo es reconstruir, punto por punto, cómo se desarrollaron los primeros campeonatos internacionales y cómo se produjo la transformación institucional del fútbol.
Para Arrighi, revisar esa historia significa también revisar la relación entre la FIFA, los Juegos Olímpicos y las asociaciones nacionales durante las primeras décadas del siglo XX.
¿Una descomposición de la FIFA?
Es en este punto donde aparece el concepto de “descomposición” utilizado por Arrighi.
El término no se refiere necesariamente a la desaparición de la FIFA ni a una crisis institucional específica. En su interpretación, describe un proceso en el que las contradicciones de la historia oficial pueden comenzar a quedar expuestas a medida que aparecen nuevos documentos y nuevas investigaciones.
“Poco a poco, entre las diferentes fisuras va a aparecer la verdad”, sostiene.
La cuestión adquiere una dimensión particular cuando se observa el calendario.
En 2030, Uruguay, Argentina y Paraguay serán sede de los partidos conmemorativos del centenario del primer Mundial, mientras que España, Portugal y Marruecos albergarán la mayor parte de la competición.
Para Uruguay, la fecha tendrá además un significado histórico evidente: Montevideo fue la sede del torneo de 1930 y el Estadio Centenario fue escenario de su final.
Para Arrighi, ese contexto puede volver a colocar en el centro de la discusión cuestiones que durante décadas permanecieron restringidas a investigadores y archivos.
“Va a haber una lucha muy aguda entre la verdad y la mentira”, afirma al referirse al escenario que, en su opinión, se puede producir alrededor de 2030.
La disputa por la memoria del fútbol
El debate, sin embargo, va más allá de la FIFA.
A lo largo de sus investigaciones, Arrighi también cuestiona lo que denomina la “leyenda negra” del fútbol uruguayo: una serie de interpretaciones construidas durante el período de entreguerras y posteriormente retomadas por determinados sectores de la prensa y de la historiografía europea y argentina.
Su argumento es que algunas de esas narrativas contribuyeron a presentar de una determinada manera el desarrollo del fútbol uruguayo y sus primeros éxitos internacionales.
La discusión muestra que la historia del fútbol no está compuesta solamente por resultados, campeones y estadísticas.
También está formada por documentos, relatos, interpretaciones y relaciones de poder.
Y es justamente ahí donde la investigación de Arrighi encuentra su principal punto de interés: en la distancia que puede existir entre lo que dicen los archivos y la narrativa que se consolidó posteriormente.
2030 como punto de encuentro
El centenario del Mundial puede convertirse, por lo tanto, en un momento de revisión histórica.
La pregunta no será únicamente cómo celebrar los cien años del torneo de 1930, sino también cómo contar la historia que llevó hasta Montevideo.
La investigación de Arrighi propone mirar nuevamente hacia París 1924, Ámsterdam 1928, Montevideo 1930 y los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial para comprender cómo el fútbol pasó de los Juegos Olímpicos a convertirse en el principal espectáculo deportivo internacional.
Su posición es clara: todavía existen documentos capaces de modificar la manera en que se cuenta esa historia.
“Mi investigación está abriendo nuevamente el tema de los orígenes de los campeonatos mundiales y de la génesis de la FIFA. Los misterios se van resolviendo a través del trabajo con los documentos”, resume.
A cuatro años del centenario, el debate apenas comienza.
Y si la historia del fútbol mundial se construyó durante décadas a partir de determinadas versiones, 2030 puede ofrecer un escenario para volver a abrir los archivos y discutirlas.
Porque detrás de la pregunta sobre cuándo nació el Mundial existe otra, todavía más profunda: ¿Quién tiene el poder de contar la historia del fútbol mundial?